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Carlos Alexis.

Carta

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CARTA EN EL DIA DE TU ONOMASTICO

 En este día, que se dedican por todas partes máximos y mayúsculos pundonores al nombre que tu llevas, por que es el día que se ha deparado para ir en conmemoración al designe nominal de esta festividad, yo me he dado cita con mi personal sitio, para entablar en este momento, una acentuada y clara charla con mi escondido tiempo, oculto cual escurridiso pes, que no se deja atrapar por la dentellada red del pescador, para convocar mis ocultas y románticas conexiones, hasta lograr mis anheladas e íntimas atenciones consagradas a tu persona, que me lleven a escribir estas palabras, las mas lindas, primorosas y delicadas palabras, donde bajo el alero de cada letra, pueda biajar una muy buena parte de mi, como una muy cariñosa y tierna serenata al pie de tu ventana, haciendo cuenta que tu PC es esa cristalina ventana, que se ha dispuesto para que mis dedos, interpreten en cada texto, aquella perfecta armonía que lleva entre sus finas notas que adaptan la singular melodía, un perfume grato que se levanta y se alza hasta llegar a lo mas profundo de tu ser.

Mi alma media suspendida en el aire, se acerca con tan tiernas audiciones al pie de tu ventana, con un coro de dulces, suaves y delicadas golondrinas con su particular trino, que magníficamente interpretan los sensibles sones de la mas gloriosa melodía y que anhelo en lo mas profundo y vasto de mí, que pueda alcanzar poderosamente, como un suave y fino refresco en tu alma y yo, de esa manera, logre navegar por los grosores de la inmensidad del océano, manifestado en el interior de tu existir, con mi barca inmensamente cargada de la mas intensa pasión, donde atracaré en el apacible y covijador puerto, cullo muelle, se encuentra en el centro de tu corazón.

Bajo mis alas, traigo un cargamento de cosas tiernas y amorosas que deseo depositar ante tu presencia como una amorosa y perfumada ofrenda y que hoy tu corazón en este día pueda alcanzar la mas plena felicidad que deseo darte para que seas dichosa con migo y puedas sentirte llena en mis brazos.

Mientras lees estas líneas, me acerco muy tiernamente para abrasarte por la espalda y mientras lees, mi boca se acerca muy suavemente para besar tu cuello y con mi lengüita cálida, tierna, fuerte y llena de mi esencia, ir recorriendo muy dulcemente y de forma delicada todo su contorno hasta encontrar tu oregita derecha y mis manitas se ballan colocando amorosamente en tus frutos mamarios, que se muestran como dos volcanes que están a punto de estallar al simple contacto de mis deditos amantes, que los recorren como haciendo una dulce rueda por toda su superficie. Son como dos estrellas del sistema solar que iluminan el gigantesco cielo con una luz brillante, intensa, potente, que traspasa los espacios siderales y encandilan con su brillo hasta el mas falto de visión.

Poco a poco, de la manera mas suave y tierna que pueda ser, mientras sigues leyendo, te despojo de tu cubrir, hasta que pueda mostrarse ante mi presencia, tu tierna y humectada piel de luna, espuma blanca semejante al cordón que rodea a las olas del mar cuando se revientan en las rocas. Allí frente a mí, como el mejor de los paisajes que halla pintado el mas talentoso de los pintores, se muestra tu corporio desnudo de la cintura arriba, y como jinete errante, valiente, veloz, raudo que montado en su corcel galopa por las montañas y praderas, voy deslizando mi ansiosa y codiciosa boca, que se mueve segura, con paso firme como la luna por el contorno de la tierra y al paso que da, va dejando sus huellas de luz, así ella va dejando en tu tersa piel, que es suave y delicada como la superficie del mas fino cristal.

A medida que voy conquistando cada milímetro de tu piel, al igual que un nuevo y desconocido continente que tenía su hogar mas allá de la inmensidad de los peces, donde la luna con las estrellas se dan sita para tener su íntima tertulia nocturna y danzar junto al son de la mágica e ignotisante melodía de la mitológica sirena, que canta con su cristalina y calandrina voz, como queriendo enamorar al disipado viento, voy haciendo mío hasta el mas secreto de los poros que cobija la Epidermis de tu templo corporal y expuesto a mi señorío, mis deditos a esa altura del tiempo, se deleitan con tus ya duritos pezones, que son como dos botones de la rosa, flor que solo anhela el venir de la estación mágica y encantada de nombre primavera, para que ellos allí, puedan brotar y abrirse al sol, al aire y al plasmático sentir del paisajista que con pincel en mano confía talentosamente en la tela el sin igual multicolor  de los jardines y praderas, hasta que me indicas con jadeante y temblorosa voz, que por favor coloque esos riquisimos y encantadores pezones en mi boca hasta hacerte estremecer en un fuerte temblor y comienzas a transpirar y tu piel se coloca al verdadero rojo vivo.

En eso, poco a poco, me voy colocando ya al frente de ti y suavemente, de la forma mas firme me voy aferrando a esos dos anclares de tu cuerpo, donde al sentirlo dentro de mi boca ellos dicen que han encontrado la mejor de las guaridas y hacen la mas gloriosa fiesta y danzan al compás de aquella canción íntima, romántica, lujuriosa, ardiente, apasionada y provocadora y tu me solicitas que por favor te los bese con mas fuerza e intensidad por que ya estás a punto de ser prácticamente consumida y calcinada por esta hoguera de amor prendido, consumidor y purificador, que con sus llamas penetran hasta la parte mas escondida del corazón. Mientras lo hago con un completo gusto, con mis deditos te voy despojando de la vestimenta que cubría la parte inferior de tu anatomía, aquella que se aloja de tu cintura hasta tus pies, hasta dejarte completamente desnudita y despojada de tus ropas ante mi presencia y ya completamente a mi merced para que yo haga lo que mi corazón envuelto en llama ardiente diga.

Es glorioso el tenerte así ya privada de todo lo que te cubría, de todo lo que no me permitía el poder tener un contacto mas cercano, íntimo, romántico y ardiente entre mis manos y tu piel. Tu cuerpo es aquel continente nuevo, no conquistado, selvático, seductor lleno de rincones que irradian la mas pura y atractiva magia, que al recorrerlo, me convenzo que es un algo único, particular y que soy un verdadero buen aventurado al atracar mi barca en el puerto de tu corazón. Ahora comprendo el sentir de Colón, al solo desear llegar mas allá de donde sus ojos le permitían ver, donde el mar y el cielo se reúnen para planificar en una escondida reunión quien sabe que cosa, cual dos amigos malhechores que se esconden en la inmensidad, donde todos los ven, pero nadie puede escuchar sus maquinaciones, donde alomejor, murmuran de las estrellas, del sol, o de la luna, o quizás del mundo entero. Yo soy ese personaje, que en este especial día vengo con mi carabela Felicidad para conquistar por completo tu hermoso continente y dejar en el puerto de tu corazón mi bandera, por que ahora yo seré el dueño absoluto de cada uno de tus encantos. No pongas resistencia y rendíos a mí, por que yo te daré lo que nadie te dará y ahora, convoco a las aves del alto cielo, para que celebren conmigo y también pongo al sol por testigo de esta ceremonia de decreto final, abriendo mi boca para murmurarte al oído con suave y firme voz, que como yo, nadie te amará.

Con mi boca comienzo a bajar poco a poco por tu cuerpito mientras tu sigues leyendo esta carta y me posesiono en el frente de tu vientre y tu te acomodas en la silla de tal manera para cobijarme románticamente para que mi lengüita pueda tener el lugar adecuado a entrar completamente en esa ya mojada, carnosa  y caliente morada que tu me dices que es completamente mía y que haga con tigo lo que yo desee.

Tu colocas tus piernas encima de mis hombros para darme mayor comodidad para que yo pueda colocar mi lengüita lo mas adentro posible de tu hermoso vientre que me has regalado para que yo lo haga completamente mío. Te siento gemir mientras tu acaricias mi cabello mientras yo sigo deleitándome con tan exquisito manjar que me has regalado y que me solicitas que por favor siga y no deje de hacer lo que estoy haciendo por que te encanta y me dices que me amas mas y mas cada día y que solo deseas estar con migo para ser mía cada día y a cada instante.

Luego de haber terminado ese tan delicioso trabajo y de haber recibido toda la esencia de tu ser que ha brotado de tu vientre en mi carita, siento que tus manitas comienzan a despojarme de mi ropa y una ves que ya me tienes desnudo delante de ti, me haces que me siente en la silla donde estabas anteriormente sentada y te sientas tu sobre mi y haces que te abrase por tu espalda y al sentir en tu posterior un cuerpo duro, caliente, macizo, palpitante murmuras algo que no logro percibir y te levantas muy suavemente para coger un frasco con crema que moraba hasta entonces en el escritorio de tu PC y luego de destaparlo, con tus deditos te envetunas en abundancia colocando una cantidad mayor de crema en mi fruto y una ves terminado eso, te vuelves a sentar muy suavemente y dulcemente tomas con una de tus manitas ese notable, voluminoso  y carnoso elemento que se encuentra en su máxima plenitud y muy tiernamente lo colocas a las puertas de tu cuerpito que se estremece por completo al sentir eso tan grande y durito y que palpita al sentir el contacto con tu suave y calurosa piel, pero deseas seguir adelante con tu desafío y te armas de un poco de valor y poco a poco y muy tiernamente comienzas a dejarte caer sobre mi, permitiendo que mi fruto comience a entrar poco a poco dentro de tu amoroso cuerpito y al sentirlo ya dentro de ti, lanzas un grito mezclado con algunas lágrimas de tus ojitos, de que no sabes muy a ciencia cierta si es de dolor o un verdadero placer al sentirme muy dentro de ti. Manejas toda la situación a tu entera comodidad y yo solo sigo aferrado a tu cintura y tu te mueves con una estupenda dulzura, con movimientos armoniosos como quien mueve el blanco y cálido lecho de un bebé recién nacido  y tu boca solo se abre para desirme que me amas con todo tu corazón y que lo que estás haciendo es solo por amor a mi y me dices que eres completamente mía por que yo ya soy completamente tuyo. Cuando ya percibes que falta poco para el final, comienzas a moverte con un poco mas de intensidad y haces que te abrace con mas fuerza y me dices que seré completamente tuyo y para siempre. Eso me está gustando  mucho y así lo percibes muy bien y tus movimientos son cada ves con un poco mas de vigor, luego de hacerme que te  apriete con un poco mas de fuerza con mis brazos, sintiendo una gran explosión dentro de ti y de tus entrañas, lanzando un grito semejante a un estruendo que traspasa las dimensiones del viento, cual voz gigante, fornida, robusta del trueno en una poderosa tormenta en las montañas, grito de placer y diciéndome a viva voz que me amas y que ese elemento tibio, cálido, fogoso, lleno de vida, vida de mi alma que ha penetrado todas tus esencias, es completamente tuyo y que lo añorabas desde hace mucho tiempo.

Luego ya de haber acabado dentro de ti, en el proceso del descanso propio y sin despegarnos el uno del otro, nuestras bocas se buscan con desenfreno vertiginoso, para fundirse en un fuerte y tierno y amoroso beso que es un beso de lo mas largo que nos hemos dado, donde al final de ese tan enamorado beso me dices que lo que me has dado, es un verdadero regalo y que lo atesore por siempre y lo valore con toda mi alma, cosa que cumpliré  hasta el final de mis días.

Luego de eso, te levantas y yo sigo abrazado a tu cintura, y nos vamos al baño donde una ducha caliente nos espera y nos metemos bajo el agua y en ese lugar nos volvemos a fundir en un tierno y amoroso beso y me repites que me amas con todo tu ser.

Luego de habernos bañado con esa agüita caliente, nos secamos mutuamente con una suave toalla, y tu amorosamente terminas de secarme todo mi cuerpo. Al verme despojado delante de ti, te sientas en el baño y tomas entre tus tiernas manitas mi ya ddurita majestuosidad y la contemplas con una singular detención y con tu lengüita te mojas los labios y como que te los entre muerdes sensualmente y haces que me acerque un poco mas a ti y muy amorosamente y dueña de toda la situación, abres completamente tu boca y con la eminencia de tu lengua, que como cual cometa que recorre sin cesar el universo, rodeando las órbitas de los esféricos cuerpos, luminosos, lejanos, desconocidos y atrayentes que adornan el mágico mundo de las estrellas, te rodeas el contorno de tus labios y luego de eso colocas todo mi fruto, dentro de ti, hasta no caber mas, al punto de prácticamente ya casi encubrírtelo todo tras el umbral de tu rosada boca y como una verdadera y amorosa princesa que solo desea entregarle todos sus encantos a su príncipe adorado, haces cual artista de joyería, con ese notable elemento macizo carnoso dentro de tu boca. Siento tu lengüita que recorre todo el contorno de el extremo superior de mi especial sitio y que también lo recorres desde la base hasta la punta y te lo deleitas como que si fuera el mas rico de los helados o como el mas dulce de los caramelos y entre ojos me ves que tengo una carita de completa felicidad. Entre gemidos de placer que salen de mi boca, yo acaricio amorosamente tu cabello y antes de que se venga el final, tu muy tiernamente te sacas mi fruto de tu boca para recostarme en el suelo y luego de haber tendido una toalla para que yo no tenga contacto con el suelo helado, te vas colocando encima de mí y con tus manitas te colocas mi elemento dentro de ti para que podamos vivir en intensidad ese maravilloso, íntimo, glorioso, romántico y lujurioso encuentro entre nuestros sexos ansiosos de darse el mas
especial pacto del mas omnipotente amor.

Siento tu vientre completamente ardiente, mojado, carnoso, tierno, cobijador, dispuesto a ser llenado por mi miembro que se encuentra completamente en máxima plenitud y que es una verdadera espada que se abre paso en esa notable montaña de carne y calor que solo desea ser conquistada por este príncipe adorado por ti que soy un emperador que se ha encontrado el mas tierno y amoroso de los tesoros.

Ya cuando se viene el final, tu te estremeces al sentir que se te viene el mas intenso y tormentoso de los orgasmos, al punto que comienzas a sentir que tu cuerpo se estremece como nunca y estallamos los dos en el mas rico, dulce, amoroso final donde ambos lanzamos el mas potente grito de placer que nos ha llevado a sumergirnos
en un mar de estrellas, donde cada una de ellas nos cantan la mas dulce melodía de amor y nos abrigan con su luz que nos hace vernos hasta lo mas íntimo del corazón. Luego de esa maravillosa unión, nos mojamos nuevamente en el agua caliente, que ella luego de recibir las huellas de nuestra singular unión que solo ha sido impulsada e impirada por los sentimientos que nuestros corazones anidan, abre sus alas para proseguir con su camino que la conducirán a los extensos mares, donde se llevará bajo el suave plumaje de sus moléculas todo lo que nos hemos dado en esa especial unión y que luego de que la abrigue el sol del alto cielo, subirá para formar una nube que luego de un dictamen del tiempo, volverá a tomar su forma para caer suavemente a la tierra donde estaremos nosotros abrazados y fundidos en un tierno y amoroso beso de enamorados, para recibirla y ser acariciados por su tersada piel de ceda, que nos da muestra de que en ella está la vida y nos compartirá bajo su cuerpo lloviznoso, de sus lujuriosos Secretos románticos con el viento.

Luego de habernos bañado y posteriormente habernos vestido, tu te peinarás con tu mejor peinado y voltearás para adentrarte en mis brazos, pero yo ya no estaré allí para que me puedas abrazar, pero no estoy ausente mi dulce corazón tierno que como tú no hay otro igual, por que estoy presente en cada una de estas letras y líneas que he ocupado para llegar a ti en este día y poder decir en el día de tu santo, feliz día mi hermoso y luminoso cielo. Que la dicha y la felicidad te pueda colmar el alma de paz y completas bendiciones, ya que sabes a ciencia cierta, que en estas extremas tierras, tienes a un hombre que te ama con todo el corazón.

Carlos Alexis.
http://carlosalexis.blogia.com
Jueves, 27 de Julio de 2006 18:10

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