Hoy, tu nombre se ha venido sobre mi.
Hoy, tu nombre se ha venido sobre mi, haciendo y desatando sobre mi alma duramente acostumbrada a tu distancia, curtida a los millones de espacios que nos separan, levantando fuertes vientos temerosos, alocados torbellinos y torrentes de la mas pura y sin igual melancolía, que me hace presa e inenarrable víctima, de sus duros, férreos, rígidos, y oscuros barrotes negros, que como cual verdugo se levanta para privarme de mi libertad.
¿Libertad?, ¿que es eso?, ¿acaso será una nueva era o algún pensamiento azul olvidadizo?, vagante por lo que llaman tiempo, dando ciencias y clases de eso que se denomina libre albedrío. En realidad no lo se, me a cavo de perturbar, no se, si la libertad es el andar solo los caminos, o es tener dispuesto un reconfortante puerto u oasis donde llegar.
El caminante solo anda, día y noche solo sabe andar, su mirada se pierde en su horizonte que nunca llegó. Eso que sus ojos miraban y sus manos pretendían lograr, que parecía luego alcanzar, por mas que andaba y así fue, juntamente con el aire se esfumó.
Si tu nombre me ha de quitar el derecho de mi yo, prefiero estar así preso a esta dulce y tierna condena, me da luz, norte y fuerza, para hacer y sentir la vida, con la dura rigidez de la sentencia del corazón.
Hoy, Tu nombre se ha venido sobre mi, despertando en mi alma, con la fuerza de tu volcán y con el candente calor de tu lava temible, Las pasiones ocultas y románticas que ahora están como mas cercana a mi sentir de piel.
Que tu nombre, nunca sienta en sí, la cruel necesidad de no hacer acto corpóreo con su presencia sobre mi, ya que me haría desfallecer, caer profundo, a lugares de oscuridad, donde se halla la nada, donde el silencio ha cimentado su morada, por que eso me derriba y me afligiría y siento que condicho acto, se me va la vida.
Hoy, tu nombre se ha venido sobre mi, para decirme cosas, secretos innombrable y cantarme dulcemente una nota de tu amor, trayéndome tiempos, luces guardadas en el cajón de los evocamientos, donde los tiempos han confiado su sombra, perfumando con sus flores, vivencias que tu y yo hemos tenido y que deseo volver a revivir, por que eso, mi amada bien, es mi razón de ser.
Hoy, tu nombre se ha venido sobre mi, para envolverme en su abrigo, en su espuma blanca, en su ternura, en su calidez, bajo sus halas, que se abren para recibirme y rodearme y guardarme bajo ellas y traerme tu paz.
Hoy, tu nombre se ha venido sobre mi, haciéndome llorar de emoción en su presencia, acongojándome en mi existir delante su mirada y para consolarme, me ha cedido tu rostro.
Hoy, tu nombre se ha venido sobre mi.
Autor: Carlos Alexis.
4 comentarios
Carlos Alexis. -
Es un agrado el recivir tus líneas, ya ancladas aquí en mi alma.
¿Del por que ya no escribo?...
Yo también me he preguntado lo mismo y la respuesta nunca llegó.
Espero un día de estos el tener un encuentro cercano con mis letras, para hacer una reunión y sacar un algo de allí que me pueda poner parte de mi corazón en ese escrito.
Mi correo y Messenger es:
carlosalexis.cl@gmail.com
Te dejo besos.
Alejandra -
Saludos
Sandra -
Un abrazo
Sandra -
Sandra